Comer en el trabajo: ¿una práctica «en pausa»?
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Comer en el trabajo: ¿una práctica «en pausa»?

Siempre es mediodía en algún lugar del mundo. Cada segundo, algún empleado comienza su pausa para comer en el trabajo. Sin embargo, a lo largo de la última década, las pausas se han ido acortando, omitiendo o, incluso, han transcurrido frente a una pantalla.

Es un hecho constatado que el tiempo que se dedica a la famosa pausa para comer se ha ido reduciendo año tras año, y en todo el mundo. La duración media mundial es de 35 minutos, aunque el tiempo varía según el país: En Grecia, se destinan tan solo 19 minutos, mientras que en Japón se disfruta de unos cómodos 45 minutos.
En un contexto en el que el límite entre la vida profesional y la vida privada resulta cada vez menos claro, y en el que el deporte y los hábitos alimentarios se conciben como prioridades, ¿cómo se puede lograr que este momento especial vuelva a adquirir su valor y facilitar que los empleados retomen el hábito?

La pausa para comer: una oportunidad para desconectar

Alejados de las pantallas y del estrés. Un descanso de mayor calidad, mayor productividad, mejor gestión del estrés, disminución de la sensación de cansancio, incluso del agotamiento… Tal y como demuestran varios estudios internacionales*, la lista de beneficios derivados de una pausa real durante la jornada laboral es considerablemente extensa. Según un estudio del diario The Guardian, para que un adulto pueda continuar su jornada en plenas capacidades, la duración ideal de la pausa debería ser de 75 minutos.
Pero no solo es importante la pausa en sí y su duración, el contenido también resulta determinante. Si la hora de la pausa para comer se destina a jugar a Candy Crush, los potenciales efectos beneficiosos serán nulos.
Pese a que la pausa para comer suele girar principalmente en torno a la alimentación, también puede concebirse como un momento idóneo para crear vínculos sociales con los compañeros, un momento de descubrimiento culinario o, simplemente, un tiempo dedicado al descanso en mitad de la jornada laboral.

La pausa para comer: mucho más que un momento foodie

Pese a que su nombre indique lo contrario, la pausa para comer en el trabajo se destina, cada vez con mayor frecuencia, a realizar otras actividades, como siestas, recados personales, deporte o meditación, que son cada vez más habituales.
Tras conocerse que la productividad aumenta en promedio entre un 15 y un 20 %* por empleado que realiza actividad física durante la pausa de mediodía, las grandes empresas no han tardado en fomentar esta práctica. Siguiendo el ejemplo de Pepsi, Google o HBO, cada vez más empresas ponen a disposición de sus empleados gimnasios y rutinas deportivas personalizadas, a través de plataformas como Andjoy.

Pese a que destinar la pausa a actividades que no tienen que ver con la alimentación puede ser muy positivo, es imprescindible evitar caer en ciertas trampas:

– En Francia y Reino Unido, el 16 % de los trabajadores aprovechan la pausa para adelantar trabajo, por tanto, no realizan ninguna interrupción real a lo largo de su jornada.
– En Europa occidental, cerca del 30 % de los trabajadores* pasan gran parte de la pausa navegando por las redes sociales, incluso durante una comida con su equipo de trabajo.
– En Brasil, el 56 % de los trabajadores hacen una pausa para comer de más de 1 hora y 10 minutos, a costa de quitar tiempo a su vida privada y terminar la jornada más tarde.

Aún existen numerosos obstáculos que impiden disfrutar de una pausa para comer completamente beneficiosa. Por ello, las empresas deben comprometerse implementando herramientas destinadas a sus empleados, para que puedan seguir disfrutando de este momento tan esencial para su día a día.

Ahorrar tiempo: el secreto para que la pausa para comer sea completamente beneficiosa

El tiempo es ese factor recurso escaso, limitado que nos obliga a pasar la jornada laboral corriendo de un lado para otro. Los 35 minutos que se consagran en promedio en todo el planeta a la pausa para comer no escapan a esta circunstancia: cada segundo cuenta, de modo que evitar desplazarse, tener que dar un rodeo o hacer una cola suponen un ahorro incalculable. Diversos actores del sector de la FoodTech y de la restauración para empresas se basan en esta evidencia para desarrollar ofertas novedosas.

Ahorrar tiempo… reduciendo los desplazamientos

Compañías como Glovo, o Just Eat ofrecen una oferta variada combinada con un proceso intuitivo, estas empresas garantizan una entrega rápida y eficaz. Todas estas ventajas seducen fácilmente a los empleados que no disponen de mucho tiempo para comer.

Ahorrar tiempo… y comer bien

Los empleados ya no se conforman con la típica pizza o bandeja de sushi que les entregan en menos de 10 minutos. Cuidan mucho su alimentación y, por eso, aunque quieran comer rápido, la comida debe ser sana. Cada vez son más las empresas que se abren hueco capitalizando una oferta de productos «100 % caseros», «frescos» y «equilibrados».

Ahorrar tiempo… y favorecer la flexibilidad

Por último, cabe destacar la labor de los alumnos (más) avanzados: las empresas que dotan a sus empleados con herramientas eficaces y personalizadas. Soluciones como Restaurante Pass que a través de aplicaciones, como Sodexo ES, se amoldan al ritmo del empleado proponiendo la entrega de comida o la geolocalización de los restaurantes que más se ajusten a sus preferencias o a su dieta. Si quieres saber todo sobre Restaurante Pass no te pierdas esta guía.

La pausa para comer beneficia la salud y contribuye al bienestar y, por tanto, es clave tanto para los empleados como para las propias empresas. Se trata de un momento especial que se puede aprovechar para descansar o para descubrir nuevos platos, además de fomentar la relación y la cohesión entre empleados. Para la empresa, constituye un instrumento de fidelización excepcional. Además, se trata de una palanca de rendimiento. Cuando se respeta el momento de la pausa, el empleado cuenta con un máximo rendimiento para el resto del día.
La pausa para comer constituye un elemento clave de la estrategia de «experiencia del empleado». Implementar, fomentar y asegurarse de que se cumple la pausa para comer debe convertirse en una prioridad para cualquier tipo de compañía, tanto para las pymes locales como para los grandes grupos internacionales.

 

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