Qué son y cómo ayudan los beneficios sociales a la pequeña empresa
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Qué son y cómo ayudan los beneficios sociales a la pequeña empresa

Seguramente habrás oído hablar de que las grandes empresas ofrecen diversas actividades y servicios a los empleados tanto dentro como fuera de la jornada laboral. Hablamos de beneficios que abarcan desde la presencia de un gimnasio en las oficinas para practicar yoga o pilates hasta una excursión a la nieve con todo el equipo, pasando por el pago de las revisiones de los coches particulares de cada uno de los empleados. Todas las ventajas mencionadas son beneficios sociales.
Los beneficios sociales son servicios que la empresa ofrece directamente al empleado de forma completamente gratuita. Su finalidad es mejorar su calidad de vida y se ofrecen de manera complementaria al sueldo para hacer del puesto laboral algo más motivador y atractivo.

Pero, claro, la realidad nos dice que no todas las empresas pueden poner en marcha los ejemplos de beneficio social citados; seguramente, la gran mayoría de las pymes no pueden permitirse habilitar una sala dentro de sus oficinas para construir un gimnasio. Por suerte, estas ventajas no se limitan a ostentosas reformas ni a costosas inversiones. De hecho, se pueden tomar pequeñas medidas que repercutan positivamente en los empleados. Un ejemplo claro y muy común son aquellas pymes que ofrecen horarios flexibles. Con esta medida, la organización otorga al empleado cierta libertad que hace que él mismo gestione mejor su tiempo y, en consecuencia, rinda con más eficiencia. Hablamos de servicios tan heterogéneos como pueden ser los tickets restaurante, el cheque guardería, los seguros o la formación. Son pequeñas ventajas que pueden ayudarnos a gestionar mejor el tiempo y a realizar mejor la multitarea, porque solucionan diversos problemas de nuestra vida y favorecen el buen clima laboral.

Además, los beneficios sociales son servicios que están exentos de IRPF y son 100 % deducibles del impuesto de sociedades. Esto supone una gran ventaja para la pyme, ya que mejoran el paquete retributivo de la plantilla a la vez que controlan los gastos salariales. La empresa es la que decide qué servicios implementar, pudiendo personalizar la oferta de beneficios sociales, ya sea en función del empleado o en general.

Tipos de beneficios sociales

Así pues, los beneficios sociales no son una lista cerrada de medidas, sino que pueden existir tantos como queramos; todo depende de la voluntad y de la creatividad de la propia empresa. Por lo general, hay tres tipos de beneficios sociales, y cada uno afecta a tres ámbitos de la vida:

1. Dentro del puesto de trabajo:

Se trata de beneficios ideados para ser útiles durante la jornada laboral, como los incentivos por producción, las bonificaciones o los seguros de vida.

2. Fuera del puesto pero dentro de la empresa:

Hablamos de beneficios que podemos disfrutar durante los descansos, como la presencia de refrigerios, los tickets restaurante o las tarjetas de transporte.

3. Fuera de la empresa:

Son beneficios pensados para ser disfrutados fuera del trabajo tanto de manera individual como de manera familiar o comunitaria. Son programas como los de alimentación saludable o ejercicio físico, actividades recreativas…

El impacto de los beneficios sociales

Ya sean de un tipo o de otro, los beneficios sociales no son solo meras ventajas diseñadas para el disfrute del empleado que repercuten positivamente en la empresa, sino un elemento clave en la motivación de los empleados. Gracias a estas medidas, obtenemos mayor satisfacción y, por consiguiente, compromiso del equipo.

Sin embargo, esta visión no es conocida por parte de la mayoría de las pequeñas y medianas empresas. Como hemos comentado, existe temor entre las pymes a la hora de poner en marcha los beneficios sociales. Esto se refleja en el hecho de que el 40 % de las empresas españolas considera un desafío asumir los costes que pueden suponer los beneficios sociales1.

Sin embargo, según publicó Wall Street Journal, los empleados felices no solo están un 36 % más motivados, sino que, además, son un 31 % más eficientes. Estos datos no deberían sorprender, ya que lo que verdaderamente buscan los beneficios sociales es mejorar la eficiencia laboral. El impacto de estas acciones es muy positivo, ya que:

  • Facilitamos la gestión del tiempo de todo el equipo, ya que muchos beneficios sociales como las tarjetas de transporte o los vales de comida están pensados para reducir las responsabilidades de los empleados y que estos se centren en realizar de forma más eficiente sus tareas.

  • No supone una carga administrativa extra y no se necesita una gran cantidad de tiempo para su implantación. Además, tienen ventajas económicas, porque son servicios 100 % deducibles del impuesto de sociedades.

Entonces no deberíamos preguntarnos si merece o no la pena invertir en beneficios sociales. La pregunta, en cambio, debería ser esta: ¿queremos trabajar con personas satisfechas o con personas comprometidas con la empresa?

  • 1Datos facilitados por un informe de Willis Towers Watson.
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