¿Es posible mejorar la comunicación y fomentar la colaboración a través de la pausa para comer?
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¿Es posible mejorar la comunicación y fomentar la colaboración a través de la pausa para comer?

 

La tecnología ha transformado la relación de los trabajadores con su lugar de trabajo. Ahora, cualquier espacio en el que se disponga de una conexión wifi potente y de un buen café, ya sea el salón de la casa o un vagón de tren, puede convertirse en un lugar de trabajo potencial. ¡Bienvenidos a la era de la oficina nómada!


Espacios abiertos, oficinas flexibles, teletrabajo… ¿Acabarán todas estas innovaciones que aparecen sucesivamente para ofrecer una mayor flexibilidad menoscabando las relaciones humanas? Mientras que la prioridad principal de las empresas es fomentar la implicación de sus equipos, ¿cómo se puede crear un vínculo social entre los empleados con un contexto profesional cada vez más fragmentado? ¿Y si la solución fuese replantear el concepto del almuerzo?

Nuevas generaciones, nuevos hábitos

Las generaciones Y y Z han crecido en una sociedad transformada por la tecnología digital. Los miembros de estas dos generaciones, acostumbrados a la personalización, e incluso la hiperpersonalización, prefieren los modelos organizativos que tienen en cuenta los hábitos, las exigencias y los gustos individuales para satisfacer plenamente sus expectativas. Mostrándose disconformes con la cultura del restaurante de empresa único, consideran que sus empleadores deben adaptarse a sus hábitos alimentarios.

Comida a domicilio en la oficina

Por ejemplo, el servicio de domicilio de comida a la oficina, una tendencia en pleno auge entre las nuevas generaciones empieza a conquistar terreno. Con un crecimiento del 20 % en tres años, el mercado de comida a domicilio se consolida como una opción esencial de comida para las empresas. Soluciones como Restaurante Pass permiten a los empleados pedir comida en las principales plataformas de delivery como Glovo o Just Eat. Descubre todo sobre Restaurante Pass en nuestra guía gratuita.

Esta tendencia contrasta con una práctica también en alza y bastante más preocupante: comer en el puesto de trabajo. Efectivamente, el 65 % de los trabajadores estadounidenses reconoce que come sentado frente a la pantalla de su ordenador o que directamente se salta la pausa del almuerzo.

Una cifra que las empresas no deberían tomarse a la ligera. Cada vez son más los estudios que analizan las consecuencias negativas de esta práctica y la conclusión es unánime: comer frente a la pantalla del ordenador es perjudicial para la salud, merma la productividad y la creatividad, provoca que los trabajadores acaben quemados con el trabajo y reduce la fidelidad de los empleados.

Sin embargo, existen soluciones.

¿Qué lugar ocupan las relaciones sociales en la era del teletrabajo?

Para la mayoría de los trabajadores de todo el mundo el confinamiento ha sido una prueba —un tanto forzosa— que ha permitido simular en qué podría consistir el mundo laboral del futuro. Las oficinas desaparecen y todos estamos conectados gracias a herramientas colaborativas, aunque con interacciones físicas y sociales muy limitadas. Sin lugar a dudas, este último punto es el que presenta una mayor dificultad y la lista de posibles consecuencias es especialmente considerable: pérdida de la motivación, abandono del compromiso, casos de «empleados fantasmas» o crisis de confianza. Por ello, resulta fundamental seguir fomentando el vínculo entre compañeros, incluso a distancia.

La firma KPMG se ha volcado en abordar esta cuestión un tanto espinosa y ha logrado identificar tres palancas esenciales, así como una serie de iniciativas sencillas que se pueden poner en marcha:

juntarse para comer

«Be safe and healthy»

Una iniciativa que consiste en recrear rutinas alimentarias con los compañeros, como «juntarse» para comer aunque sea a distancia o reunirse para hacer deporte.


videoconferencias

«Be digital and flexible»

Puesto que, en algunos casos, una comunicación 100 % en línea puede resultar difícil de comprender, no hay que dudar en utilizar distintos canales de comunicación según los proyectos y las personas que participan en ellos: correo electrónico, teléfono, mensajería instantánea o videoconferencia.


compromiso

 «Be actively engaged»

Una iniciativa destinada a contribuir a que los compañeros/empleados permanezcan fieles a su compromiso con el equipo redefiniendo y adecuando los objetivos y procesos a la nueva vida.

En un contexto profesional cada vez más modular y fragmentado, las empresas reconsideran sus espacios de trabajo para estimular, intensificar y reforzar el vínculo entre los empleados. Plenamente conscientes de la influencia del bienestar de los empleados en la productividad, invierten y replantean los tiempos de descanso dentro de la jornada laboral: ahora las pausas para comer y los descansos no se descuentan de la jornada laboral y, en cambio, pasan a constituir una parte fundamental de la experiencia del empleado.

Momentos breves pensados para recargar fuerzas, afianzar y motivar a los empleados que, además, influyen considerablemente en el desarrollo de la actividad de la empresa. En definitiva, la puesta en marcha de nuevos procesos que propicien estos momentos cotidianos para socializar y conversar será, con toda seguridad, una de las prioridades de las grandes transformaciones que experimentarán las empresas en los próximos años

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